En la vida, muchas son las cosas a la que admiramos, pero en
ocasiones, valoramos algo que en comparación con otros hechos, son
inigualables; a cosas inigualables me refiero a la hazaña del nadador
francés Philippe Croizon, que tiene brazos y piernas amputados
y planea dar la vuelta al mundo. Para él, nada es imposible, cada
día es una superación y sobre todo, que lo que se propone lo consigue, por
ello, para mi y para muchas personas es digno de admirar. De hecho, ya ha
recorrido unos 20 kilómetros que separan Oceanía de Asia.
Philippe, se ayuda de unas prótesis
para poder nadar, y ya ha conseguido además de lo dicho anteriormente, El Canal
de la Mancha en 2010, y ahora mismo, esta en marcha su nuevo desafío, y
personalmente estoy segura de que lo conseguirá.
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